sábado, 1 de marzo de 2014

VIGENCIA DEL AT. LOS SINÓPTICOS. MARCOS. OTROS TEMAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.



Sobre el relato de los orígenes, Marcos no menciona a Adán (tampoco Mt ni Jn; Lc solamente en la genealogía de José, padre putativo de Jesús) ni alude al pecado original. Por el contrario, en la parábola del sembrador (4,3-9.14-20) expone las actitudes que puede un individuo adoptar ante el mensaje. Es claro que existen obstáculos en el hombre, pero éstos no son innatos, sino de origen social: la ideología del poder (4,15: tierra dura «junto al camino», «Satanás»), el miedo a perder la fama y posición social (4,17: «cuando surge la dificultad o la persecución, fallan») o el deseo de riqueza y de lujo (4,19); pero también existe en el hombre la capacidad de ser «tierra buena», la de una receptividad plena y fecunda. Esta tierra/hombre, capaz de dar fruto por sí mismo en contacto con el mensaje, se describe en la primera parábola del Reino (4,26-29). Es decir, en todo hombre hay una posibilidad de responder libremente a la interpelación de Jesús. 

Otro aspecto del AT engloba las instituciones religiosas de Israel, en particular el sacerdocio, el culto y el templo. En los tres sinópticos, el tema se propone en la perícopa del ayuno (2,18-22). En ella Jesús rechaza primero la práctica del ayuno como ejercicio religioso. A continuación compara las instituciones religiosas judías, muy condicionadas por una cultura y una época, con los odres viejos incapaces de contener el vino nuevo del Espíritu y de adaptarse a la universalidad del Reino (2,22). Están, pues, definitivamente caducadas y no tienen vigencia alguna para el cristiano. 

La restauración de la monarquía davídica, otro de los temas mesiánicos inspirados en textos de los profetas (cf. Is 7,10-17; 9,1-6; 11,1-5; Jr 23,5-6; Ez 34,23-24; 37,23-25; Miq 5,1-3; Zac 9,9-10), queda excluida por completo. Es más, Jesús rehúye decididamente todo entusiasmo popular que pudiera llevar anejo el ofrecimiento de un poder, de un mesianismo de masas (1,25.34.35-37; 3,11; 6,45-46). 

Esta lectura selectiva que hace Mc de los profetas muestra que, en ellos, la inspiración divina, que pretendía anunciar la salvación universal, quedaba a menudo coloreada por una tradición nacionalista, que centraba esa salvación en la restauración. de Israel. El evangelista corrige estas concepciones y relativiza, por tanto, este aspecto del mensaje profético. 

 Resumiendo: Desde el punto de vista de su validez, en el AT pueden distinguirse, según Marcos, diversos componentes: 1) lo permanente: el Dios dador de vida, liberador de los oprimidos, enemigo de la injusticia; 2) lo provisional: la alianza y, en ella, la Ley como código moral y las instituciones; 3) lo inadmisible: las leyes discriminatorias, el nacionalismo exclusivista y el deseo de revancha, proyecciones sobre Dios de la frustración de un pueblo oprimido.

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