domingo, 9 de marzo de 2014

VIGENCIA DEL AT EN EL CRISTIANISMO. B. EN EL EVANGELIO DE JUAN. El código de pureza.



En cuanto código de pureza, que creaba la idea de un Dios susceptible que, por mínimas razones, rechazaba a los hombres, la Ley había causado el fracaso de la antigua alianza. 

Así lo expresa Juan en el episodio de Caná: las exigencias de purificación, representadas por las seis enormes tinajas Gn 2,6), representan la barrera para que el pueblo conozca el amor de Dios, simbolizado por el vino (18). 

La !nstitución cultual del AT también ha caducado. Juan lo explicita al narrar la primera visita de Jesús al templo: en lo sucesivo, el santuario de Dios es Jesús, en quien reside su Espíritu, su gloria/amor (Jn 2,21), y los que lo reciban de él (19). En el episodio de la samaritana se afirma claramente el fin de los templos (Jn 4,21) y el cambio de culto: el Padre quiere un culto en Espíritu y fidelidad; es decir, dar culto que equivale a honrar a Dios como Padre, consiste en practicar el amor fiel, el amor hasta el fin. El culto es la vida misma. La separación entre sagrado y profano, tan subrayada en el AT, es suprimida por Jesús: el templo es el hombre, el culto es la práctica del amor en la vida (20).

(18) Ibid., 147-158.
(19) Ibld., 172-173.
(20) Ibid., 234-241.

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